Con tu sueldo y tus ahorros te explicamos, en lenguaje claro, qué piso puedes comprar.
Con tu sueldo y tus ahorros puedes aspirar a un piso de
—
—
El piso y quién lo paga
A dónde va tu dinero · ahorros: —
¿Te has quedado corto? Estas son las formas reales de llegar a un piso más caro, con sus pros y sus contras.
Para un piso más caro necesitas más ahorros (la entrada y los gastos). Dinos cuánto ahorras al año y a qué piso aspiras.
Con más años, la cuota mensual baja, así que el banco te presta más y puedes aspirar a un piso más caro sin ahorrar más.
Ojo: pagas durante más tiempo y más intereses en total, y los bancos suelen limitar la edad al terminar (sobre 75–80 años).
Si negocias un interés más bajo (por ejemplo, 0,2% o 0,4% menos), la cuota baja y el banco puede prestarte algo más.
A veces el banco financia por encima del 80%. Suele pasar cuando:
Aunque consigas el 100%, sigues necesitando tener ahorrado el dinero de los impuestos y gastos (alrededor del 12% del precio): eso no se financia nunca. Además, la cuota sube y tiene que caber en tu sueldo.
Si compráis dos, el banco suma los dos sueldos y os presta más. Activa arriba «Compramos en pareja» para verlo.
Un avalista (por ejemplo, tus padres) respalda el préstamo con su patrimonio, lo que da más tranquilidad al banco; pero asume la deuda si tú no puedes pagar.
Para comprar este piso necesitas tener ahorrado
—
—
El precio, ¿quién lo paga?
Lo que necesitas tener ahorrado
La compra de una vivienda en pasos sencillos. Toca cada apartado para ampliar.
El banco mira lo que cobras y calcula una cuota máxima al mes: como mucho dedica un 30% de tu sueldo neto a pagar la hipoteca, para que puedas vivir con el resto.
A partir de esa cuota, del interés y de los años para devolverlo, sale el dinero máximo que te puede prestar.
Lo normal es que el banco financie el 80% del precio del piso. El 20% restante, la "entrada", lo pones tú con tus ahorros.
Por eso, el precio del piso al que puedes aspirar es el préstamo del banco dividido entre 0,80.
Al comprar pagas un impuesto (el ITP en vivienda usada, normalmente 10%) más notaría, registro, gestoría y tasación (otro 1%–2%). El banco no financia esto: sale de tus ahorros.
En total, prepara alrededor de un 12% del precio solo en impuestos y gastos, además de la entrada.
Si pones solo la entrada mínima (el 20% + los gastos), pides la hipoteca más grande y te queda dinero para la reforma u otros imprevistos.
Si pones todos tus ahorros, pides menos dinero al banco y pagas menos cada mes, pero te quedas sin colchón para reformar.
Cada mes devuelves al banco una parte del dinero prestado más los intereses. Esa es tu cuota.
A más años, la cuota baja (pagas durante más tiempo); a más interés, la cuota sube. La calculadora usa el sistema habitual en España (cuota fija todos los meses).